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de Terapia Gestalt
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La mirada de la Gestalt:
"La transformación del vacío estéril en vacío fértil"
Por Trini Torner

Claudio Naranjo, uno de los más prestigiosos especialistas gestálticos y continuador del abordaje de Perls, explica que "la nada, el vacío, la falta de significación, la trivialidad, son modos de huir de nosotros mismos. Experiencias en las que no hemos abandonado las expectativas estándares mediante las cuales solemos medir la realidad. No surgen de un puro darse cuenta sino de comparaciones". La gestalt crea un espacio de aprendizaje terapéutico en el que es posible percibir atentamente lo que uno experimenta, y permite llegar a reconocerse autor de la propia acción. Esta tarea implica, muchas veces, desandar lo aprendido, comprender que en la raíz de nuestro malestar, yacen los disparadores de respuestas automáticas y patrones de conducta erróneos que repetimos en distintas áreas de nuestra vida y nos enfrentan a esa sensación de vacuidad. Revisar esos patrones y trabajar creativa y responsablemente en el aprendizaje de nuevas formas más ajustadas a nosotros mismos, significa enfrentar la angustia que nos produce el "no saber". Siguiendo el pensamiento de Fritz Perls, Claudio Naranjo ve a la terapia gestalt como un proceso terapéutico que facilita "la transformación del vacío estéril en vacío fértil". Así como un campo despojado de malezas ha dejado, tras ardua labor, un vacío propicio para la siembra, así quien busca un cambio en su actitud, irá desterrando, con la ayuda del terapeuta gestáltico, todo aquello que lo ha alejado de sí mismo y que lo estanca en un recurrente malestar.

El enfoque gestáltico
La terapia gestáltica centra su objetivo en la forma de interacción o contacto que se establece entre la persona y su entorno. En esa frontera que existe entre su ser y el medio que lo rodea, se produce aquello que conforma el aspecto psicológico: la conducta, la manera de interactuar de cada persona. El enfoque gestáltico concibe al hombre como una unidad, y a cada existencia, como una entidad única, dinámica e integradora, que conforma "El Mundo de cada persona" y no "El Mundo" en general. Este punto de vista posibilita el aprendizaje de formas flexibles de vincularnos con nuestro propio mundo, recuperando la responsabilidad creadora que cada persona tiene sobre su propia existencia.

"Darse cuenta"
Uno de los pilares fundamentales de la terapia Gestalt es la toma de consciencia, es decir, la capacidad del "darse cuenta". Muchas veces el saber de lo racional, no aporta gran luz a la hora de observar nuestro estado emocional y, en general, sirve para justificarse o crear mayor confusión. A veces, los sentidos parecen dormidos, o los estímulos parecen diluirse antes de llegar a ser percibidos. Así como la sal perfectamente diluida en el agua sólo puede ser percibida si la probamos, la consciencia, el darse cuenta, necesita despertar por Vía de la experimentación. Experimentar la atención del propio gesto, la inflexión de la voz, de la respiración, el uso de diminutivos u otros calificativos en nuestro lenguaje, o la postura de nuestro cuerpo, es la manera integral de percibir el conjunto de estímulos y respuestas que se producen en nuestra interacción con el entorno. Esa experimentación con la que el terapeuta procurará ayudar a alcanzar "el darse cuenta" a su cliente, es el conocimiento que permitirá restablecer una continuidad de consciencia, con la cual podrá aprender y aprehender la vida a cada instante.Para ello, la gestalt recurre, si es necesario, al valioso aporte de otras técnicas y enfoques (Bioenergética, Psicodrama, Psicoterapia transpersonal, Centros de energía, utilización de Eneagrama, etc.), ya que, sin olvidar el origen de su marco teórico asentado en en la psicología de la percepción, el psicoanálisis y las corrientes existencialistas, considera válido todo aquello que pueda conducir al cliente a un equilibrio físico, anímico e integrador con su realidad.

El "aquí y ahora"
La consciencia de lo que ocurre en el momento presente, en los niveles corporal, afectivo y mental de una persona, es una experiencia totalizadora, actual, referida al individuo como globalidad. El presente así experimentado, incluye el recuerdo, las vivencias anteriores, los fantasmas, las situaciones inconclusas, las anticipaciones y los proyectos. Fundamentalmente, el "aquí y ahora" constituye una experiencia de contacto, ya sea con el entorno, con el prójimo, o con uno mismo. La gestalt centra su proceso de aprendizaje terapéutico en la concienciación de la manera mediante la cual, la persona suele distorsionar esa experiencia, ignorar o negar sus necesidades y deseos, encerrándose en la reiteración de situaciones anteriores y, en suma, impidiendo un contacto de ajuste creativo con su entorno presente.

Aprender a despedirse
Para la terapia Gestalt, un trastorno en cualquier nivel de nuestra consciencia, nos impide el flujo permanente de los procesos de encuentro y despedida . Muchas experiencias difíciles o dolorosas que nos plantea la vida, producen un impacto tan fuerte en nosotros, que nos resulta difícil hacer un ajuste adecuado para poder salir de ellas. Cuando esto sucede, algunos factores actúan como detonantes y contribuyen a amarrarnos a tal situación, planteándosenos como verdaderas encrucijadas. Entonces, la persona pareciera estar "fijada" a aquella figura o situación que la retiene dentro de un constante sufrimiento, malestar o insatisfacción. El aprendizaje transformador de la Gestalt, trata de restaurar las facultades de elegir y desestimar, de hacer contacto y saber despedirse luego. Este desapego que significa el aprender a despedirse, no significa desafecto, sin embargo, es lo que nos permite trascender el dolor, la duda paralizante o cualquier consecuencia de un estado insatisfactorio, para poder continuar abiertos a nuevas experiencias, personas y emociones.

Convertirse en artesanos de la propia existencia
La vida nos pone permanentemente en situación de abrir y cerrar episodios, relaciones, proyectos, decisiones. Aquella capacidad interior que todos llevamos dentro y que nos permite enfrentar y aceptar los cambios, recrear diferentes roles, y expresar nuestra manera peculiar de sentir, corresponde a las funciones de lo que la Gestalt denomina El self o, el Sí mismo en acción. Cuando no hay perturbaciones importantes, nuestro ser interior nos permite asumir y desarrollar nuestra verdadera personalidad, reconociendo y distinguiendo límites entre uno y "lo otro", así como establecer vínculos enriquecedores con el medio y las personas que conforman nuestro entorno.Como lo haría un artesano que recrea una y otra vez nuevas formas en el elemento que trabaja, cuando despertamos y ponemos en acción a nuestro verdadero ser, podemos asumir la tarea creativa de liderar nuestra propia existencia y llevar a buen puerto cualquier desafío personal / profesional.

El trabajo corporal en la Gestalt
La terapia Gestalt no es una terapia corporal, con la que muchas veces se la identifica erróneamente, o se la engloba dentro de las "terapias emocionales", "psicocorporales", o "somatoterapias". Pero sí toma las dimensiones corporales y emocionales, tanto como las cognitivas, intelectuales, relativas al comportamiento, oníricas, imaginarias, expresivas y otras propias de la persona. Dimensiones de las que puede servirse el terapeuta gestáltico para hacer contacto con su cliente y para que a su vez éste, pueda hacer un contacto ajustado con su realidad. Por lo que este proceso de aprendizaje terapéutico, también llamado de unificación de la persona, incluye la dimensión corporal (gestual, postural, actitudinal, físico, etc.), otorgando energía y posibilitando con ello, la creación de condiciones favorables para el desarrollo, la integración y el cambio.

Hasta la próxima!
TT.
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