El fondo filosófico en la Terapia Gestalt

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La Terapia Gestalt se apoya en la filosofía existencialista (tanto, que Laura Perls sugirió llamarla Terapia Existencialista), el método fenomenológico y la teoría constructivista del conocimiento.

Comencemos por comprender algunos postulados básicos de estas corrientes :

  1. Existencialismo:

Es la corriente de pensamiento que ve al hombre como fuerza finita que actúa por su cuenta y riesgo, en relación consigo mismo y su entorno.

Al decir de Sartre, “el hombre es radicalmente responsable: no tenemos excusas, lo que somos es una consecuencia de nuestra propia libertad de elección; somos responsables de nosotros mismos, pero también del resto de la humanidad; lo que trae consigo el sentimiento de angustia y, en los casos de huida de la responsabilidad, la conducta de mala fe”.

Sartre hace del existencialismo una filosofía de la acción: “(…) dado que el hombre es lo que él mismo se ha hecho, dado que se declara que cada hombre es la suma de sus actos y nada más, nos incita a la acción, a ser más de lo que somos (…)”.

Estos dos párrafos anteriores equivalen para mí, a la sensación inmediata que tengo cuando me echo agua fría a la cara, para comenzar a despabilar, muy a mi pesar, una mañana de invierno.  Pero… ¡Qué vivificante!

Sartre (1905-1980) pertenece a la corriente atea del existencialismo; Heidegger (1889-1976) a la corriente agnóstica; Martin Buber (1878-1965) existencialista judío; y por dar un breve ejemplo porque también es breve mi conocimiento filósofico…

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  1. Fenomenología

Es la corriente filosófica iniciada por Edmund Husserl (1859-1938). Husserl consideraba que debía hacerse una teoría del conocimiento puramente conceptual: por lo tanto, no podía utilizarse ni uno sólo de los conocimientos ya constituidos. Ese es el sentido que tiene su famosa epojé (suspensión del juicio) o reducción fenomenológica. Para poder estudiar las vivencias en cuanto tales, hay que modificar nuestro modo ordinario de vivirlas. La actitud natural está cargada de interpretaciones admitidas tácitamente como válidas, de prejuicios, de intelectualizaciones confusas que conducen a faltas de entendimiento. El resultado de la epojé fenomenológica es que nuestra atención se desplaza a los objetos al modo de darse esos objetos en la conciencia, o sea, a los fenómenos en sentido fenomenológico. Entonces el fenomenólogo sólo aceptará como fenómenos válidos aquellos que estén dados originariamente, y que son la base para toda interpretación e intelectualización posterior.

 El método fenomenológico, consiste en:

  • Examinar todos los contenidos de la conciencia
  • Determinar si tales contenidos son reales, ideales, imaginarios, etc.
  • Suspender la conciencia fenomenológica, de manera tal que resulta posible atenerse a lo dado en cuanto a tal y describirlo en su pureza

La fenomenología, no presupone nada: ni el sentido común, ni el mundo natural, ni las proposiciones científicas, ni las experiencias psicológicas. Se coloca antes de cualquier creencia y de todo juicio para explorar simplemente lo dado.

 

  1. Constructivismo y Psicología de la Gestalt

El constructivismo es esencialmente una epistemología (es decir, una teoría del conocimiento) que postula:

El conocimiento es una construcción del sujeto, por lo tanto es opuesto al objetivismo.

Los representantes principales de la Psicología de la Gestalt fueron: Max Wertheimer (1880-1943), Wolfgang Köhler (1887-1967) y Kurt Koffka (1886-1941), quienes a principios del siglo XX, en un laboratorio de psicología experimental, observaron que el cerebro humano organiza las percepciones como totalidades (Gestalten) de acuerdo con ciertas leyes a las que denominaron "leyes de la percepción".

Posteriormente, estas leyes generales, más otros principios, se conocieron como Las leyes de la gestalt y fueron tomadas por diversas disciplinas como: la comunicación, el diseño gráfico, la arquitectura, la sociología, la psicología, la ecología, y otras, quizás inspiradas por la frase acuñada por Köhler: “El todo es diferente a la suma de las partes”, que tanta filosofía, ciencia, arte y religión condensa en sus palabras, a mi modo de entender.

Esa frase, que sintetiza el hecho de que percibimos configuraciones complejas o gestalten, fue retomada por Kurt Lewin en su Teoría de Campo, quien aplicó estos conceptos (originalmente desarrollados en el campo de la física, específicamente en electromagnetismo) a los grupos humanos.

Posteriormente, surgió la Teoría general de los sistemas que impulsó la continua evolución de estas ideas.

Al abrigo del paradigma actual del pensamiento complejo, estas ideas nos permiten, hoy día, manejar conceptos como el de ecosistema, donde un pequeño acto puede alterar dramáticamente un sistema completo (ej. Teoría del Caos, con el famoso Evento de la mariposa).

(continuaré)